martes, 17 de marzo de 2015

Menemismo y PRO, mis pensamientos

Finalmente se terminó de consolidar la alianza UCR-PRO con la que se venía especulando hace varios años, con varios rechazos por parte del radicalismo durante ellos. No cabe duda que la situación actual se ha complejizado y, aunque sus principales representantes lo nieguen, se siente un poco al aire de La Alianza del 99. Igualmente sobran las diferencias y no cabe duda de que el PRO, hace 10 años inexistente en el círculo político, hoy se pudo posicionar al mismo nivel que los históricos partidos argentinos, el peronismo y el radicalismo. Tampoco se puede negar que el PRO en temas económicos es mucho más de derecha que de izquierda aunque sus interlocutores lo nieguen.

PRO y menemismo, esa es la cuestión. Se ha debatido sobre el tema hasta el cansancio ya que el primero promulga hacia una economía más abierta, como lo hacía el segundo en su época. La principal diferencia es que el menemismo seguía siendo peronismo en esencia, y como tal no dejaba de ser un gobierno populista, populismo que se caracteriza por demagogia y por políticas a muy en corto plazo (hasta fin del mandato). La convertibilidad es un ejemplo perfecto. Tal política fue realizada en un contexto donde era necesario la aplicación de la misma debido a la ineficiencia económica y de gestión de Alfonsín. El error fue mantener tal política durante tantos años ya que las consecuencias en el corazón de la economía del país fueron graves. Una de ellas fue la necesidad de privatizaciones para lograr un ingreso de divisas y así mantener un balance fiscal “adecuado”. Privatizaciones en algunos casos necesarias por la ineficaz administración de las empresas públicas, pero igualmente muy mal realizadas y donde en ciertos casos se le dio a pocas empresas el monopolio del rubro privatizado. El ejemplo perfecto: las telefónicas, solamente dos y conocidas por todo el mundo que se dividieron el territorio nacional entre el Norte y el Sur. Licitaciones? Bien gracias. Otra consecuencia de mantener el uno a uno y de la no devaluación progresiva del dólar es la pérdida de competitividad de empresas nacionales, deterioro de la situación económica de pequeños y medianos productores agropecuarios y desempleo entre otros. Todos sabemos que consecuencias trajo esto en el 2001. Actualmente sucede algo similar, se mantiene el dólar constante cuando en realidad es necesaria una devaluación la cual, al igual que ocurrió a fines del 2013, va a terminar siendo abrupta ya que tarde o temprano va a suceder, pero esta es otra historia.
Algo que me llama la atención de este nuevo partido es que hasta la fecha no hayan habido denuncias de corrupción, el verdadero cáncer de cualquier gobierno, sea de derecha o de izquierda. Ejemplos sobran.

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