Finalmente se terminó
de consolidar la alianza UCR-PRO con la que se venía especulando hace varios
años, con varios rechazos por parte del radicalismo durante ellos. No cabe duda que la situación actual se ha complejizado y, aunque sus
principales representantes lo nieguen, se siente un poco al aire de La Alianza
del 99. Igualmente sobran las diferencias y no cabe duda de que el PRO, hace 10
años inexistente en el círculo político, hoy se pudo posicionar al mismo nivel
que los históricos partidos argentinos, el peronismo y el radicalismo. Tampoco
se puede negar que el PRO en temas económicos es mucho más de derecha que de izquierda aunque sus interlocutores lo nieguen.
PRO y menemismo, esa
es la cuestión. Se ha debatido sobre el tema hasta el cansancio ya que el
primero promulga hacia una economía más abierta, como lo hacía el segundo en su
época. La principal diferencia es que el menemismo seguía siendo peronismo en
esencia, y como tal no dejaba de ser un gobierno populista, populismo que se
caracteriza por demagogia y por políticas a muy en corto plazo (hasta fin del
mandato). La convertibilidad es un ejemplo perfecto. Tal política fue realizada
en un contexto donde era necesario la aplicación de la misma debido a la
ineficiencia económica y de gestión de Alfonsín. El error fue mantener tal
política durante tantos años ya que las consecuencias en el corazón de la
economía del país fueron graves. Una de ellas fue la necesidad de privatizaciones
para lograr un ingreso de divisas y así mantener un balance fiscal “adecuado”.
Privatizaciones en algunos casos necesarias por la ineficaz administración de
las empresas públicas, pero igualmente muy mal realizadas y donde en ciertos
casos se le dio a pocas empresas el monopolio del rubro privatizado. El ejemplo
perfecto: las telefónicas, solamente dos y conocidas por todo el mundo que se
dividieron el territorio nacional entre el Norte y el Sur. Licitaciones? Bien
gracias. Otra consecuencia de mantener el uno a uno y de la no devaluación
progresiva del dólar es la pérdida de competitividad de empresas nacionales,
deterioro de la situación económica de pequeños y medianos productores
agropecuarios y desempleo entre otros. Todos sabemos que consecuencias trajo esto
en el 2001. Actualmente sucede algo similar, se mantiene el dólar constante
cuando en realidad es necesaria una devaluación la cual, al igual que ocurrió a
fines del 2013, va a terminar siendo abrupta ya que tarde o temprano va a
suceder, pero esta es otra historia.
Algo que me llama la atención de este nuevo partido es que hasta la fecha no hayan habido denuncias de corrupción, el verdadero cáncer de cualquier gobierno, sea de derecha o de izquierda. Ejemplos sobran.
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